Los teóricos en la perspectiva cognoscitiva conductual comparten ciertas suposiciones importantes. Mantienen que la personalidad se forma mediante la interacción con el ambiente, y aceptan que lo que la gente hace está en gran medida, determinado por el ambiente y es específico a la situación. Además, la perspectiva cognoscitivo-conductual tiene énfasis distintivos
Estos teóricos incluyen descripciones mucho más detalladas de los procesos mentales.
Estos teóricos suponen que los individuos difieren entre si en las formas que piensan de si mismos y de la gente que los rodea, y que esas cogniciones son variables clave para comprender las diferencias de personalidad. Estos teóricos intentan medir las cogniciones de manera sistemática
Estos teóricos afirman que el cambio cognoscitivo es la clave para el cambio de personalidad .
Albert Bandura reconoce la importancia del contexto social para la personalidad. Es bien conocido por su trabajo clásico sobre el modelado de la agresión, en el cual demostró que es posible aprender la conducta agresiva a partir de la simple observación de modelos, sin ser reforzado por comportarse agresivamente.
Su investigación y teoría más recientes presentan una descripción detallada de las vanables cognoscitivas que pueden emplearse en lugar de los rasgos para describir la personalidad y predecir la conducta en situaciones diversas.
Los seres humanos aprenden observando. Esta fue la sencilla respuesta que Bandura propuso. De manera intuitiva resulta obvia. Sin embargo, el aprendizaje por observación transgrede una suposición tradicional de la teoría del aprendizaje que el aprendizaje sólo puede tener lugar si hay reforzamiento. Bandura afirmó que es posible distinguir al aprendizaje del desempeño.
El reforzamiento proporciona los incentivos necesarios para el desempeño, pero no es necesario para el aprendizaje. Los cambios conductuales que resultan de la exposición a los modelos se conocen indistintamente como aprendizaje imitativo, aprendizaje observacional o aprendizaje vicario. Esos términos son intercambiables en el uso que les da Bandura.
MODELADO EN EL DESARROLLO INFANTIL
Bandura ha explorado la función del modelado en el desarrollo infantil a través de la investigación en el laboratorio de una variedad de conductas. Informa que la exposición a modelos adultos puede dar lugar a diversos efectos, incluyendo la elevación del nivel de razonamiento moral (Bandura, 1969, Bandura y McDonald, 1963) o, por el contrario, a un incremento en la conducta agresiva .
EXPERIMENTO DE A. BANDURA
los investigadores anteriores habían razonado que los niños pueden identificarse con sus padres debido a su poder (como controladores de las recompensas) o a su estatus (como receptores de las recompensas). Bandura diseñó un experimento de laboratorio para probar esas causas propuestas de la identificación. Niños preescolares observaron varios tipos de modelos, algunos poderosos, llamados modelos controladores (porque controlaban el acceso a juguetes sumamente deseables) y otros de alto estatus, llamados modelos consumidores (porque recibían las recompensas).

Los niños observaron a los modelos participar en conducta de juego con varios componentes distintivos, como ponerse un sombrero al revés o caminar diciendo "izquierda, derecha, izquierda, derecha". Luego se observó a los niños jugar con los mismos juguetes y se contó el número de respuestas parecidas a las de cada modelo. Los niños imitaron más la conducta de los modelos controladores que la de los modelos consumidores. En una familia tradicional, con un padre que trabaja y una madre ama de casa, esto podría producir mayor identificación con el padre, tal como sugiere mucha de la investigación con base psicoanalítica.
Independientemente de que el modelo controlador fuera hombre o mujer y de que los sujetos fueran niños o niñas, el modelo controlador fue más imitado que el modelo consumidor. Esto podría sugerir que los hombres que se dedican al hogar deberían sufrir el mismo tipo de descuido que las amas de casa han soportado por largo tiempo.
No obstante, un complicado efecto de interacción en el estudio sugiere que los sujetos fueron influenciados por los roles sexuales. Cuando el modelo no controlador era ignorado, excluido de los juegos y bocadillos proporcionados por el modelo controlador, los niños respondían de manera diferente dependiendo del sexo del modelo ignorado. Si un modelo controlador femenino ignoraba a un hombre, el hombre ignorado recibía más simpatía y era más imitado que un modelo ignorado femenino. Al parecer, las creencias de que los hombres controlan los recursos, y deben hacerlo, influyeron en los niños, en particular en los varones. En conjunto, la investigación indica que el poder conduce a la identificación (Bandura, Ross y Ross, 1963a).
Resulta tentador concluir que la agresión en la televisión no es un peligro en tal medida que los malos sean castigados al final. Si bien observar a un modelo que es castigado en ocasiones puede inhibir la agresión (Bandura, Ross y Ross, 1963b), dicha conclusión no siempre está garantizada.
Bandura incluyó otra característica en su estudio, la cual desacredita esta conclusión errónea Razonó que es posible que no se realicen algunas conductas aprendidas. Es decir, distinguió entre aprendizaje y desempeño. Para determinar si los sujetos podían haber aprendido más agresión de lo que los datos anteriores indican, Bandura ofreció incentivos (calcomanías y jugo) a algunos sujetos de cada condición por comportarse como el modelo que habían visto.
Esos niños mostraron niveles más altos de aprendizaje de las conductas agresivas en todas las condiciones. De esta forma, castigar al malo puede suprimir temporalmente el desempeño de la agresión inmutativa, pero las conductas han sido aprendidas y pueden aparecer más tarde cuando cambien las condiciones de incentivo.
APRENDIZAJE POR OBSERVACION
Bandura (1986b) ofrece un nuevo conjunto de conceptos teóricos para entender los acontecimientos complejos que deben ocurrir al interior de la gente para que la observación de los modelos produzca cambios en el desempeño. En resumen, el aprendiz debe observar la conducta, recordarla, ser capaz de emitirla y estar motivado para hacerla.
PROCESOS DE ATENCION : OBSERVACION DE LA CONDUCTA
En el modelado influyen varias características del modelo y del observador Los modelos capturan más nuestra atención cuando parecen distintivos debido a su vestuario o a otros aspectos de su apariencia física, cuando agradan o desagradan, y cuando se les ve reiteradamente. Por un lado, los modelos televisivos de la agresión son vividos y dramáticos, lo que casi garantiza que serán observados. Por otro lado, es fácil pasar por alto a los modelos prosociales, que son menos glamorosos. Todos éstos son ejemplos de los procesos de atención. También las características del observador influyen en la atención, incluyendo las capacidades sensoriales, el nivel de excitación, la motivación y la disposición perceptual.
PROCESOS DE RETENCION : RECORDARLO
La retención ocurre por medio de las representaciones en la imaginación (como las imágenes de lugares o personas que son familiares) y mediante la codificación verbal, la cual puede ser mucho más eficiente. Bandura sugiere varios factores que pueden influir en los procesos de retención. La codificación simbólica facilita la retención, como lo propone la psicología cognoscitiva. En los ambientes académicos, los pedagogos enseñan a los estudiantes a trabajar activamente con el material para recordarlo.
PROCESOS DE REPRODUCCION MOTORA : HACERLO
Las conductas modeladas deben entonces ser reproducidas posteriormente a partir de lo que se recuerde de su codificación (proceso de reproducción motora). No es posible emitir ninguna respuesta que exceda la capacidad física del individuo .
PROCESOS MOTIVACIONALES : DESEARLO
Bandura distingue con claridad entre aprendizaje y desempeño. A menos que una persona esté motivada, no producirá la conducta aprendida. Esta motivación puede provenir del reforzamiento externo, como la promesa del experimentador de entregar una recompensa en alguno de los estudios de Bandura o el soborno ofrecido por un padre. O puede provenir del reforzamiento vicario, basado en la observación de que los modelos son recompensados.
Los modelos de alto estatus pueden influir en el desempeño a través de la motivación. Por ejemplo, niñas de 11 a 14 años se desempeñaron mejor en una tarea motora cuando pensaban que fue demostrada por una porrista de alto estatus y no por una modelo de bajo estatus (McCullagh, 1986).
Las personas son capaces de interiorizar los procesos motivacionales, adquiriendo autorregulación y proporcionando auto reforzamiento para buena parte de su conducta. La persona y el ambiente están entrelazados en una red causal compleja. Además de su descripción teórica de cómo se aprende la personalidad, Bandura también ha analizado la forma en que la personalidad influye en la conducta en un contexto social: su modelo de determinismo reciproco.
LA PERSONALIDAD SEGUN HANS EYSENCK
Hans Eysenck desarrolló una teoría basada en los resultados del análisis factorial de las respuestas de unos cuestionarios de personalidad. El análisis factorial es una técnica que reduce el comportamiento a una serie de factores que pueden agruparse juntos bajo un encabezado llamado dimensión, ya que comparten unos atributos comunes.
•Identificó tres dimensiones independientes de la personalidad:
Neuroticismo (N), Extraversión (E) y Psicoticismo (P), lo que recibe el nombre de modelo PEN.
Este modelo pretende ser explicativo y causal, pues determina las bases biológicas de estas dimensiones y las confirma experimentalmente .
El neuroticismo también se caracteriza por el perfeccionismo y la insatisfacción. Por otro lado, una persona con una puntuación baja en neuroticismo generalmente experimentará una mayor estabilidad emocional. Hablamos de personas que, por término general, se sienten más capaces de hacer frente a los eventos estresantes y de establecer metas más ajustadas a sus capacidades. Las personas con un bajo nivel de neuroticismo suelen ser más tolerantes con las fallas de los demás y permanecen más tranquilas en situaciones exigentes.
PSICOLOGÍA COGNOSCITIVA
La psicología cognoscitiva estudia los procesos mentales y sus efectos en la conducta. Algunas veces se dice que se ha planteado un "desafío cognoscitivo" al conductismo tradicional. Zettle (1990) resume el desafío cognoscitivo como "la proposición de que la psicología cognoscitiva, con su llamado a los procesos mentales, ofrece una explicación más completa y adecuada de la conducta humana de la que proporciona el análisis conductual".
TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD
GRUPO A:
Los trastornos del Grupo A en el
DSM-5 comprenden patrones de comportamiento excéntrico o peculiar. Esto incluye
el trastorno esquizotípico, caracterizado por creencias inusuales, experiencias
perceptuales extrañas y dificultades en las relaciones interpersonales. El
esquizoide, marcado por la preferencia por la soledad y una gama limitada de
expresión emocional, y el paranoide, donde la desconfianza y la suspicacia
hacia los demás son centrales. Estos trastornos comparten una tendencia hacia
la distancia social y patrones de pensamiento o comportamiento poco
convencionales.
El trastorno de personalidad
paranoide se caracteriza por una marcada desconfianza y suspicacia hacia los demás. Las
personas afectadas suelen interpretar las intenciones de los demás como
maliciosas, incluso en ausencia de evidencia sustancial que respalde tales
creencias. Estos individuos presentan una sospecha injustificada de que los
demás intentan explotar, hacer daño o engañarlos, lo que dificulta la formación
de relaciones cercanas. La dificultad para confiar en los demás y la propensión
a interpretar de manera errónea los motivos ajenos sin una base real son rasgos
distintivos de este trastorno. Además, suelen ser emocionalmente distantes como
mecanismo de defensa contra posibles heridas emocionales, siendo altamente
sensibles a la crítica.
El trastorno de personalidad paranoide se caracteriza por
una marcada desconfianza y sospecha hacia los demás, incluso sin evidencia
concreta de que respalde estas creencias. Las personas con este trastorno
suelen interpretar las acciones de los otros como amenazantes o
malintencionadas, lo que les lleva a mantenerse en guardia ya ser recelosos en
sus relaciones sociales. La incapacidad para confiar en los demás es una
característica central, lo que puede resultar en aislamiento social y
dificultades en el ámbito laboral.
El trastorno de personalidad esquizoide se caracteriza por un patrón de distanciamiento de las relaciones sociales
y una gama limitada de expresión emocional en las interacciones. Las personas
con este trastorno suelen preferir la soledad y tienen dificultades para
establecer o mantener relaciones cercanas. A menudo parecen fríos, distantes o
emocionalmente indiferentes hacia los demás.
En términos de criterios de diagnóstico, algunos aspectos
centrales incluyen la falta de interés en las relaciones cercanas, la
preferencia por actividades solitarias, una experiencia emocional limitada o
ausente y una tendencia a la indiferencia hacia la aprobación o crítica de los
demás. Estas personas no suelen buscar relaciones interpersonales efectivas y
pueden sentirse incómodas o indiferentes en situaciones sociales.

El trastorno de personalidad esquizotípico
se caracteriza por patrones peculiares de pensamiento, comportamiento y
apariencia. Las personas con este trastorno pueden tener creencias o
pensamientos extraños, experiencias perceptuales inusuales y dificultades para
relacionarse con los demás. Suelen mostrar comportamientos excéntricos o raros.
Los criterios de diagnóstico incluyen la presencia de ideas
de referencia (creer que eventos irrelevantes tienen un significado especial
para ellos), creencias o experiencias no convencionales (como creer en
fenómenos paranormales), pensamientos y lenguaje extraño o peculiar, así como
una falta de relaciones cercanas. y ansiedad social significativa.

GRUPO B:
En contraste, el Grupo B engloba
trastornos marcados por la emotividad extrema y la inestabilidad en las
relaciones interpersonales. Aquí se encuentran el trastorno límite,
caracterizado por inestabilidad emocional, comportamientos impulsivos y
relaciones intensas y cambiantes. El narcisista, con una autoimagen inflada,
necesidad excesiva de admiración y falta de empatía. El trastorno histrionico,
donde la emotividad exagerada y la búsqueda constante de atención son rasgos
prominentes, y el antisocial, con desprecio por las normas sociales, falta de
remordimiento y tendencia a la manipulación.
El trastorno de personalidad antisocial
se caracteriza por un patrón de desprecio y violación de los derechos de los
demás. Las personas con este trastorno suelen mostrar un desprecio por las
normas sociales, una falta de empatía y remordimiento por su comportamiento, y
una tendencia a manipular o engañar a otros para su propio beneficio. Los
criterios de diagnóstico incluyen un historial de comportamiento irresponsable,
violación de los derechos de los demás, falta de remordimiento, impulsividad,
irritabilidad, irresponsabilidad persistente y falta de empatía o consideración
por los sentimientos y bienestar de los demás. A menudo, estas personas
muestran un patrón de comportamiento desde la adolescencia, con conductas como
mentir repetidamente, manipular a otros o participar en comportamientos
ilegales.
Un dato relevante es que, aunque el término
"antisocial" a menudo se asocia con ser introvertido o tímido, en el
contexto del trastorno de personalidad, se refiere a un patrón de
comportamiento que desafía las normas sociales y los derechos de los demás. Las
personas con este trastorno pueden tener dificultades para mantener relaciones
estables y responsabilidades laborales debido a su tendencia a actuar
impulsivamente o desconsideradamente hacia los demás. Este trastorno está
asociado con un mayor riesgo de conducta.

El trastorno límite de la personalidad
se caracteriza por una inestabilidad emocional significativa, relaciones
interpersonales turbulentas y una autoimagen fluctuante. Las personas con este
trastorno a menudo experimentan cambios rápidos y extremos en el estado de
ánimo, comportamientos impulsivos y dificultades para regular sus emociones.
Los criterios de diagnóstico incluyen patrones de relaciones inestables e
intensas, miedo al abandono, impulsividad, cambios drásticos de humor, ideación
suicida, esfuerzos desesperados para evitar el abandono real o imaginado, así
como una inestabilidad en la autoimagen y la percepción de sí mismos. Las
relaciones interpersonales suelen ser muy intensas, con episodios de
idealización y devaluación de las personas cercanas.
Un dato relevante es que las personas con trastorno límite
de la personalidad a menudo experimentan una angustia emocional significativa y
pueden tener dificultades para manejar el estrés o regular sus emociones. Estos
individuos pueden enfrentar episodios intensos de ira, ansiedad o depresión, lo
que puede llevar a comportamientos impulsivos, como gastos excesivos, abuso de
sustancias, comportamientos sexuales de riesgo o autolesiones. El tratamiento
suele incluir terapia cognitivo-conductual o terapia dialéctica conductual para
ayudar a mejorar las habilidades de regulación emocional y las relaciones
interpersonales.

El trastorno de la personalidad histriónica
se caracteriza por un patrón de emocionalidad excesiva y búsqueda constante de
atención. Las personas con este trastorno tienden a ser dramáticas, expresivas
y buscan ser el centro de atención en situaciones sociales.
Los criterios de diagnóstico incluyen un comportamiento
emocionalmente exagerado, una necesidad constante de atención, una tendencia a
ser teatrales o excesivamente expresivos, así como relaciones interpersonales
superficiales y cambiantes. Estas personas a menudo pueden ser percibidas como
encantadoras, pero pueden tener dificultades para mantener relaciones profundas
debido a su búsqueda constante de estímulos emocionales.

El
trastorno de la personalidad narcisista se caracteriza por un sentido
exagerado de autoimportancia, una necesidad de admiración constante y una falta
de empatía hacia los demás. Las personas con este trastorno suelen tener una
visión inflada de sí mismas y buscan la validación y admiración de los demás de
manera excesiva. Los criterios de diagnóstico incluyen una grandiosidad
exagerada en la autoimagen, una necesidad constante de admiración, una falta de
empatía hacia los sentimientos y necesidades de los demás, así como una
tendencia a explotar a los demás para alcanzar sus propios objetivos. Suelen
tener expectativas poco realistas sobre lo que merecen y pueden sentirse
frustrados o enojados si no reciben un trato especial.
Un dato relevante es que, a pesar de su apariencia de
confianza y autoestima elevada, las personas con trastorno narcisista pueden
ser vulnerables a críticas o rechazo, lo que puede desencadenar respuestas
agresivas o heridas en su autoimagen. A menudo, tienen dificultades para
mantener relaciones íntimas y duraderas debido a su enfoque en sí mismos y su
falta de consideración hacia los demás. El tratamiento generalmente implica
terapia para abordar la falta de empatía y promover una mayor conciencia de las
necesidades y sentimientos de los demás.

GRUPO C:
Finalmente, el Grupo C alberga
trastornos vinculados con la ansiedad y el miedo. Aquí se incluyen el trastorno
evitativo, donde el temor al rechazo conduce a la evitación de interacciones
sociales, el trastorno dependiente, con una necesidad excesiva de apoyo y miedo
al abandono, y el trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad,
caracterizado por un enfoque excesivo. en el orden, el perfeccionismo y la
rigidez mental e interpersonal. Estos trastornos comparten una base común en la
ansiedad y los temores relacionados con las relaciones interpersonales.
El trastorno de la personalidad evitativa secaracteriza por una
sensación crónica de inhibición social, hipersensibilidad al rechazo y una
tendencia a evitar situaciones que implican interacción social debido al miedo
al juicio o crítica de los demás. Las personas con este trastorno a menudo desean
relaciones cercanas, pero tienen miedo a ser rechazadas o avergonzadas. Los
criterios de diagnóstico incluyen evitar actividades sociales o laborales que
impliquen interacción significativa por miedo a la crítica o rechazo,
reticencia a involucrarse en nuevas relaciones a menos que estén seguras de ser
aceptadas, baja autoestima y una marcada evitación de situaciones sociales por
temor al ridículo.
Un dato relevante es que las personas con trastorno
evitativo a menudo desean relaciones íntimas y conexiones significativas, pero
su temor al rechazo o la crítica les dificulta iniciar o mantener esas
relaciones. A menudo pueden ser percibidas como tímidas, reservadas o distantes
debido a su reticencia a participar en situaciones sociales. El tratamiento
generalmente incluye terapia para mejorar la autoestima, desarrollar
habilidades sociales y abordar el miedo al rechazo para ayudar a estas personas
a establecer relaciones más saludables y satisfactorias.

El trastorno de la personalidad
dependiente se caracteriza por una necesidad excesiva de ser cuidado
y una dificultad para tomar decisiones por sí mismo. Las personas con este
trastorno tienden a buscar constantemente la aprobación y apoyo de los demás,
sintiéndose incapaces de asumir responsabilidades por sí mismos.
Los criterios de diagnóstico incluyen una tendencia a ser
sumiso o complaciente en exceso para mantener el apoyo de los demás, miedo al
abandono y la sensación de ser incapaz de cuidarse a sí mismo sin la ayuda de
alguien más. A menudo, tienen dificultades para expresar desacuerdo con otros
debido al miedo al rechazo o al conflicto.
Un dato relevante es que las personas con trastorno
dependiente pueden sentirse extremadamente ansiosas cuando se enfrentan a la
posibilidad de ser abandonadas o tener que valerse por sí mismas. Pueden ser
vistas como personas dóciles o pasivas, con una necesidad persistente de ser
cuidadas y protegidas por otros. El tratamiento suele implicar terapia para
aumentar la autoestima, fomentar la autonomía y fortalecer la capacidad de
tomar decisiones por sí mismos.

El trastorno de la personalidad
obsesivo-compulsiva (TPOC) es un patrón general de preocupación por
el orden, el perfeccionismo, el control mental e interpersonal, que comienza en
la adultez temprana y está presente en una variedad de contextos. Las personas
con TPOC tienden a ser perfeccionistas, ordenadas, rígidas en su forma de
pensar y controladoras. Tienen un fuerte sentido de responsabilidad y pueden
ser excesivamente dedicados al trabajo.
Por otro lado, El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un
trastorno de ansiedad caracterizado por la presencia de obsesiones y
compulsiones. Las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes
e intrusivas que causan ansiedad, y las compulsiones son comportamientos o
actos mentales repetitivos que la persona siente la necesidad de realizar para
aliviar la ansiedad asociada a las obsesiones. La diferencia clave es que el
TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones, mientras que
el TPOC se refiere a rasgos de personalidad persistentes relacionados con el
perfeccionismo, la rigidez y el control en Múltiples áreas de la vida de la
persona. Mientras que el TOC puede tratarse con terapia cognitivo-conductual y
medicamentos, el tratamiento del TPOC se enfoca en la terapia para abordar los
patrones de pensamiento y comportamiento rígidos y perfeccionistas.
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